Esta sociedad nos deshumaniza. Deshumanizar es pasar por alto nuestra capacidad de sentirnos, de saber qué nos pasa a nivel: emocional, corporal y cognitivo. Y si yo no soy capaz de “sentirme” yo, difícil será poder  sentir/ver/empatizar con el otro, con los otros.  Además, en esta sociedad  en la que“hay que aprovechar el tiempo y ser productivos” nos “invita” a alejarnos de las personas cercanas con las que nos rodeamos, incluso a las que queremos… ¡No hay tiempo  para relacionarse! Qué terrible mal…

El juego nos vuelve a humanizar:

  • Nos despierta y hace más presente lo que nos pasa y necesitamos
  • Nos facilita acercarnos de una manera suave y lúdica a personas con las que habitualmente no pasamos un tiempo e invita a la creación de un vínculo desde una nueva mirada con menos juicio.
  • Se genera un con-tacto: Cuántas veces he escuchado en mis talleres, lo bien que le ha sentado a muchos entrar en un contacto “físico” ya sea por un abrazo espontáneo o un chocar las manos. Y es que como dice Mariana Caplan, “vivimos en un mundo impersonal donde la necesidad de afecto verdadero es cada vez mayor”.

Juguemos para un mundo más humano donde  las relaciones personales  nos brinden nuestra necesidad de conexión y contacto.