La alegría en el juego y en el aquí y ahora

 

“La alegría y las ganas de jugar de un perro, su amor incondicional y su disposición a celebrar la vida en cualquier momento suelen contrastar agudamente con el estado interno del dueño del perro: deprimido, ansioso, cargado de problemas, perdido en el pensamiento, ausente del único momento y lugar que existen: el Aquí y el Ahora. Uno se pregunta: viviendo con esa persona, ¿cómo consigue el perro mantenerse tan sano, tan alegre?” del libro El silencio habla de Eckart Tolle.

No hay que desear convertirse en un perro para poder celebrar la vida, sentir alegría y amor incondicional.. es una cuestión de buscar experiencias que nos permitan nutrirnos de estas capacidades puesto que todos nacemos con ellas pero en el curso de la vida ésta vamos sintiendo que no nos pertenecen o sólo puntualmente: la alegría, el júbilo, la dicha, el amor incondicional… Claro que hay situaciones que nos generan tristeza, miedo o rabia y es necesario y saludable poder sentirlas y darlas un lugar en nosotros pero cuando pasadas esas situaciones, nos seguirnos aferrando a ellas, la balanza se desequilibra y la vida adquiere otro color, otra densidad. Buscar aquellas actividades/experiencias que nos nutran de alegría, dicha, amor… es un acto de amor propio que nos rellena por dentro y que luego se expande y comparte por afuera.