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Lo que nunca te contaron de los chinos y que te ayudará a ponerte las pilas

24 ago 2016

Acabo de volver de mis vacaciones en China y si tuviera que destacar aquello que más me ha impresionado del país es sin duda su gente. Y no por la numerosa cantidad de chinos que hay y por su amabilidad (¡qué también!) sino por el cuidado que prestan a su cuerpo.

Nada más caer de la cama – a las 7h de la mañana- se desplazan diariamente al parque más cercano a su casa y realizan distintas actividades físicas. Casi codo con codo colindan unas con otras convirtiendo el parque en un curioso escenario.

Con este artículo quiero compartir contigo mi experiencia de una semana inmersa en su práctica diaria: lo que vi, lo que me sorprendió y lo que me inspiró. Te invito a leer hasta el final pues puede que te pase como a mí y te den ganas de ponerte nuevas o renovadas pilas en tu relación con tu cuerpo:

 

Si vas a las 7h de la mañana alucinarás de la cantidad de grupos de personas que se encuentran allí para realizar alguna actividad física (en menos de 100m2 te puedes encontrar a más de 100 personas!) . La actividad principal que realizan la mayor parte es Tai Chi y/o Chi Kung (con sus accesorios de abanico y espada.. así que resulta todo un espectáculo de diversidad), seguida de gente haciendo estiramientos, bailando en grupo (de forma individual o por parejas) o practicando bádminton.

 

Te cuento qué me llamó la atención de estas actividades:

1# Con el TAI CHI/ CHI KUNG activan la energía de su cuerpo

(el Qi )

Cada grupo lleva a cabo su actividad en un mismo lugar del parque. Allí cuelga una bolsa con un radiocasete en el árbol más cercano para disponer de la música que les acompañará en su práctica. En cada grupo hay un leader que conduce la actividad. Sin embargo, no siempre es un profesor sino alguien con más conocimiento que guía a los otros.

 

Este arte marcial milenario forma parte del cuidado de la salud en la tradición china donde después de miles de años de práctica desarrollaron unos ejercicios donde consiguen la harmonía y equilibrio entre el cuerpo y la mente. Y efectivamente, sus movimientos pausados y ondulantes que te permiten tomar consciencia de los tu cuerpo al mismo tiempo que tu mente se relaja. Todo un arte que probar para darte cuenta del automático ‘acelerado’ que llevamos por lo general en occidente. A mí me resultó un reto poner el freno de mano y reducir mi movimiento a 10km/hora. Pruébalo –sino lo has hecho ya- y me cuentas cómo te fue 😉

 

2# Bailando van, bailando se divierten

 

Después del Tai chi, la siguiente práctica más realizada es el baile. Habían básicamente dos modalidades: la individual, que consistía más en un moverse al ritmo de la música siguiendo los pasos de un ‘monitor’ (movimientos bastante repetitivos) y el de parejas, donde con una música tradicional china, bailaban algo que podría parecerse al tango o al swing.

Al ver a éstos últimos mis pies se iban en su dirección y una china que dirigía el cotarro en ese grupo y me sacó a bailar!  😉

3#  La naturaleza: su gran aliado

Grupos de mujeres se reúnen alrededor de árboles donde cada una se ayuda del tronco y de las ramas del árbol para hacer sus estiramientos mientras aprovechan para conversar.

Suben la pierna a altas ramas o bien alzan su brazo apoyándolo en el tronco del árbol para estirar sus dorsales.

 

Lo veo y me digo que no hay excusas de no tener tiempo de ir al gimnasio para estirar; con salir a la naturaleza y arrimarse a un buen árbol basta.. o no lo dice nuestro refranero (versionado): “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija” 

 

4#  El grupo da salud…

Claramente, el parque es un punto de encuentro social para los chinos, además de para activar y cuidar su cuerpo. Las actividades físicas se realizan por lo general en grupo: los hay reducidos de 3 a 5 personas o más numerosos (de 15 personas) y a veces hay personas individuales haciendo su práctica diaria aunque éstos son los que menos.

Tras la práctica, que suele durar entre media hora y una hora, se acaba con el compartir de un té que trae alguien de los asistentes. En mi semana de práctica con uno de esos grupos, respiré un apacible convivialidad y una gran hospitalidad con el foráneo. La calidez de ese grupo me hizo recordé lo ‘saludable’ que me resulta sentir el sostén de los grupos a los que pertenezco.

Te invito a que si eres de los que te da pereza iniciarte en alguna práctica física, lo hagas en alguno grupal y verás cómo en poco tiempo esa resistencia se reduce con el acompañamiento del grupo.

5# … y la salud te da alas (o casi)

Toma nota: la edad media en los parques rondaba

los 55-60 años y en varias ocasiones veía a gente de 80 años. Y aluciné con la flexibilidad que tenían algunas de esas personas!

Tuve que retroceder bastante en el tiempo para acordarme de cuándo yo tuve tanta elasticidad en mi cuerpo, arrr!

 

6#  Cantan, chillan y ríen movilizando el diafragma y el centro laríngeo

Un día por la tarde me cruzo con un grupo de cuatro mujeres que se ponen a chillar a la vez y sacan la voz hasta que ya no les queda más aire. Lo repiten en varias ocasiones, intercalándolo con cantos y con algún momento de provocarse la risa y acabar a carcajadas (al estilo ‘yoga de la risa’).

Me quedé perpleja al ver que estas mujeres (rodando los 70 años) tenían la conciencia de los beneficios de sacar la voz y reír: expandir el diafragma para tener mayor entrada de aire, oxigenando mejor su cuerpo y liberando tensiones. ¡Magníficas!

 

7#  Juegan y ejercitan su agilidad y concentración con el diávolo

Fui de sorpresa en sorpresa cuando me encuentro con otro grupo de colegas jugando al diávolo (antiguo juego chino que consiste en hacer girar un objeto en forma de peonza sobre un cordón; el modelo original (el metálico) realiza curiosamente un sonido parecido al de las chicharras que se escuchan en verano).

Me los quedo mirando y al verme, me invitan a probar y confirmo que requiere mucha práctica adquirir la destreza que ellos tienen.

Pero si algo se respira en común en el parque entre esta gente es buen rollo, energía positiva, sonrisas por doquier y serenidad. Será que donde hay movimiento hay vida. Como dice V. Rossi: ‘cuánto más dinamismo vivamos, más nos sentiremos despiertos y vitales’.

Y tú, Cuán vital te sientes? cuán presente tienes a tu cuerpo en tu día a día? le prestas un cuidado regular?

Me encantará que me lo cuentes.