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¿Sabes qué movimiento te transforma desde dentro y de verdad?

Recientemente hablaba con una amiga y me decía que con el ajetreo laboral que lleva no le presta mucha atención a su cuerpo. Y su reflexión me resultó muy familiar.

En varias ocasiones me ha pasado de no prestar atención a las llamadas de atención que mi cuerpo me daba en forma de contracturas, dolores de estómago, ansiedad, cansancio, etc. Al no querer escucharlas el cuerpo empezó a chillar y cuánto menos le escuchaba más chillaba para que yo le hiciera caso.

En esas ocasiones os podéis imaginar que la cosa no acabó bien y tuve que parar. Sí, porque cuando el cuerpo no puede más, ya puedes tener (o creer tener) la mente más “fuerte”, “resistente” que ni ella ni una grúa puede reactivarte.

Reflexionando a posterior sobre qué hacía yo para hacer caso omiso a lo que mi cuerpo me decía, era porque tenía unos consistentes tapones pero no en los oídos, no.. sino tapones mentales. Estos tapones eran frases con las que yo operaba en mi vida y que luego he escuchado muy a menudo a mi alrededor son:

“Tira que puedes con todo”, “Esfuérzate un poco más”, “no bajes la guardia”, “no es para tanto, aún puedo”, “mañana ya tendré tiempo de descansar” etc

¿Te resultan conocidos estos mensajes a ti también?

Con motivo del próximo día internacional del cáncer de mama, 19 octubre, me ha hecho pensar la importancia de tener un recordatorio para parar y entrar en contacto con nuestro cuerpo y en esta ocasión, con una parte tan única y singular como son nuestros pechos.

Puede que tengas ambos pechos, uno o ninguno: el poder de éstos reside en su relación con el corazón y la energía amorosa que esa zona desprende.

Así es: los pechos están situados en el centro cardíaco de nuestro cuerpo (o cuarto chakra como se le denomina en la India). Disponemos de siete centros de energía distribuidos en diferentes partes del cuerpo y éstos ocupan un lugar importante en nuestro bienestar físico, emocional y mental. Cuando se encuentran abiertos y alineados, toda nuestra energía fluye y nos permite desarrollar todo nuestro potencial en estos tres planos.

Es en el plano afectivo a través del que se expresa nuestro centro cardíaco o también conocido como el chakra del corazón. Está ubicado en el centro del pecho e incluye al corazón, el plexo cardiaco, la glándula timo, los pulmones y los senos. Cuando este centro está abierto (desbloqueado), eres más capaz de manifestar el amor hacia los demás y hacia ti mismo, la compasión, el altruismo, la solidaridad dando lugar a una sensación interna de felicidad.

Además, como bien ha investigado Annie Marquier en el corazón reside otro cerebro:

“Está demostrado que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.(…) Es un potencial que se puede activar cultivando las cualidades del corazón.”

Y eso es lo que hacemos en una clase de movimiento lúdico: ejercitar estas capacidades afectivas de las que todos disponemos y activar así la sabiduría del corazón.

La expresión más visible de lo afectivo es el abrazo. Así que cuando abrazamos a alguien le estamos expresando nuestro amor. Y aunque todos deseemos amar y ser amados, no siempre resulta fácil abrirse a ello fruto de nuestros miedos, de nuestras inseguridades, etc.

 

En mis talleres, lo que más sorprende a la gente es lo mucho que se da el contacto físico entre y cuánto este contacto humano les enriquece. Pero no sólo el hecho de recibirlo sino también de darlo. Parece pues que este centro del corazón se alimenta en el dar y en el recibir. El resultado: un vínculo emocional que estrecha lazos entre los participantes en poco tiempo. ¿Hay algo más sanador entre las personas?

Para seguir nutriéndonos en este plano afectivo dando y recibiendo, te propongo un lugar para ello: una sesión muy especial de movimiento lúdico el próximo 19 de octubre, día internacional del cáncer de mama, para abrir nuestro corazón y abrirnos a la vida. Será una sesión benéfica, donde la aportación será voluntaria y el importe recaudado irá destinado a la labor de apoyo que realiza en este ámbito la Asociación L’Olivera de Manresa.

 Reserva aquí tu plaza en esta sesión 

Te mueves conmigo?

Silvia

P.D: comparto contigo esta canción de Ramón Mirabet cuyo título me gusta recordar: ‘Home is where my heart is’ (hogar es lugar donde está mi corazón)